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Crónicas de un Asperger 2
Autismo y Amor... ¿Una relación complicada?
Publicado en 22 enero, 2019
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Dicen que el amor llega el día menos pensado.

Y dicen que por mucho que lo busques, las cosas no deben forzarse pues al final todo llegará cuando tenga que llegar…

Esto puede funcionarle a los neurotípicos, quienes nacen con unas habilidades sociales mucho más avanzadas que las que suele tener la gente con autismo.

Pero en el caso de las personas neurodiferentes, gestionar una relación de pareja suele ser un reto de magnitudes titánicas, y si no trabajamos muchísimo nuestras habilidades sociales… pues está complicada la cosa, para que engañarnos.


No me haré el tipo duro diciendo que siempre me he despreocupado del tema amoroso porque no es cierto.

Siempre he tenido miedo a morir solo.

Miedo a no haberle importado a nadie lo suficiente como para que decida hacer su camino a mi lado.

Con mi difícil forma de ser, siempre tuve claro que o me espabilaba o a mi funeral no iría nadie más que el cura, y porque le pagaban los del seguro.

La vida se nos escapa entre los dedos a cada día que pasa, y depende de nosotros que esos días que nos quedan sean aprovechados al máximo o se vayan sin posibilidad de recuperarlos.

Llegó un punto en mi vida en que me puse a reflexionar.

Creemos y teorizamos muchas cosas…

Pero lo único que sabemos con certeza es que tenemos una única vida.

ESTA.

Solo tenemos el aquí y el ahora.

Igual nos cae el tiesto de nuestra vecina la Paqui nada más salir de casa y morimos al instante.

Igual resbalamos en las escaleras del metro y todo lo que queda de nosotros es una breve mención en la página ‘Sucesos’ del periódico local.

Que igual hay tras morirse un paraíso celestial donde existiremos durante otros 80 trillones de años más…

Pues genial. Eso que nos llevamos.

Pero es que igual nada de eso existe.

Igual simplemente somos simios inteligentes y nos hemos inventado todo el tema de los paraísos celestiales y el que somos especiales y tenemos un propósito superior para no sentirnos simples cachos de carne que hacen cosas.

Entonces, volviendo al punto de partida:

A mí no me va a servir de nada imaginarme el qué hubiera sido de mi vida si hubiera nacido heterosexual y sin autismo porque no tengo posibilidad alguna de cambiarlo.

Son mis cartas y las he de jugar.

Como dirían los amigos de la ONCE:

“La vida es un reto. Y eso es precisamente lo que la hace emocionante.”


He pasado los últimos años hablando con gente en Tinder que me decía de tener una primera cita tras chatear un buen tiempo… y resultaba que solo querían ‘pasarselo bien’

Comprendo este fenómeno creciente de gente que tiene sexo cuando quiere y no le gusta que le ‘aten’ con las ‘aburridas’ relaciones… pero esta forma de vida me parece propia de psicópatas o de animales de mente básica.

¿Soy yo el único a quien le parece muy chocante compartir con alguien algo tan íntimo como la cama… pero que luego a los dos días tengas esa curiosa amnesia del tipo ‘si te he visto no me acuerdo?

Creo que la gracia del ser humano era precisamente nuestra mente y nuestra capacidad de establecer relaciones sociales avanzadas.

Si al final tras miles de años de evolución acabamos actuando como perros en celo, que paren el tren que yo me bajo.

¿Que incentivos va a tener tu vida si a los 30 años ya has probado todo lo que había por probar?

En serio, creo que es momento de pararse a pensárselo.


Cuando estaba por tirar la toalla en el tema afectivo-amoroso y pensar en seguir la moda del ‘tengo sexo cuando tengo ganas y para el resto están mis amigos’ la vida me sorprendió con un curioso regalo.

Esa es la magia de vivir a mi parecer. Tener sorpresas inesperadas (para bien).


Todo empezó con una conversación más en Tinder.

Me salió una notificación de que era compatible con un chico que me había parecido atractivo y comenzamos a hablar.

Me llamó la atención el hecho que pudiéramos pasarnos literalmente todo el día hablando y hablando sin parar ni cansarnos ninguno de los dos…

Pero una situación parecida ya la había vivido antes y decidí ir a la primera cita con las expectativas bastante bajas.

Sorprendentemente la cita fue bien, lo que llevó a que hubiera una segunda, una tercera, una cuarta…

Inicialmente me asusté, pues llevaba mucho tiempo siendo una persona muy asocial y encerrada en sí misma y tenía miedo que, al ponerme a competir en las olimpiadas tras salir de un Burger King, la vida me diera de ostias por todos lados…

Pero no fué así.

Con el tiempo estoy viendo cada vez más clara la oportunidad (y el reto) que tengo por delante.

He conocido a alguien que en vez de dejarme comer todo lo que me gusta, me insiste con que diversifique mi dieta… hasta que no sé como acabo comiendo Sushi (ni siquiera me gusta el pescado), gambas y otras platos típicos de Japón.

He conocido a alguien que me va a buscar un medicamento simplemente tras comentarle que me lo he dejado.

He conocido a alguien con quien estoy planeando como ir al gimnasio un par de días a la semana… tras comentarle que me iba a dar de baja del mismo.

En definitiva:

He conocido a alguien que está haciendo crecer día a día como persona…

Y eso me ilusiona.

 

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